"Comprendí de nuevo lo importante, lo irremplazable que era Sumire para mí. De una manera que sólo ella conocía lograba mantenerme ligado a este mundo. Cuando la veía y hablaba con ella, cuando leía sus textos, mi mente se expandía en silencio y era capaz de vislumbrar escenas que jamás había visto. Ella y yo podíamos unir nuestros corazones. Sumire y yo habíamos abierto nuestros corazones y nos los habíamos mostrado, el uno al otro, igual que una pareja joven se desnuda y se muestra sus cuerpos. Eso era algo que no había experimentado jamás en ningún otro lugar ni con ninguna otra persona y, para no malograr este sentimiento (aunque jamás lo habíamos formulado con palabras), lo tratábamos con un cuidado exquisito."
Fragmento de "Sputnik, mi amor", de Murakami
A la persona que me descubrió el maravilloso mundo de Murakami nunca podré agradecérselo lo suficiente. A él y a quien me proporcionó todo el tiempo de este largo verano para leer en la playa, que son la crisis y mi jefa.









