jueves, 29 de septiembre de 2022

Autodeclaración de amor en septiembre


Cuando tenía nueve años mi madre me llevó a ver Grease a un cine que ahora es un supermercado. Tanto me gustó que tuvimos que quedarnos al segundo pase y desde entonces, soy la que soy gracias a quienes me dejaron ser como soy. Innumerables son las veces que la he visto y aunque reconozco que no es una gran película, es la película de mi vida. Y de películas y de mi vida vengo a esta mi azotea, a tenderme al sol de mi misma para contar que a mí también me recogió el coche rojo reluciente y que también desde el asiento del copiloto le dije adiós a muchas de las cosas que estaban esperando ese momento tan ansiado, el de ir ligera de equipaje, como los hijos de la mar. Aquella caja de cartón donde me metía de niña se convirtió en una realidad ante notario, pude certificar y demostrarme a mi misma de lo que soy capaz con tesón y corazón, que es algo especialmente gratificante. Y ante notario, en aquella mesa redonda, rodeada de libros que no decían nada, con el don por delante hablamos de "Galdios", mientras el mundo que dejaba atrás se iba quedando pequeño escuchándome hablar sin pronunciar una palabra. Y pequeña me sentí ante la grandeza de Patti Smith en una noche que llevaré cosida a mi alma por siempre jamás, a quien tanto me gustaría parecerme, como mujer, como escritora o como madre; miraba a su hijo tocar la guitarra como solo miraba Tomatito a Camarón de la Isla, o como yo miro a los míos a pesar de que nunca me vean. Hay quien mucho me quiere y me dice que soy la Patti Smith del Polígono de San Pablo, que es un generoso halagador piropo y yo, me miro al espejo buscándola y solo veo a la niña que se encerraba en una caja de lavadora y soñaba con tener unos pantalones de brillo como los de Olivia Newton John, que Dios la tenga en su gloria. Ahora ese reflejo me devuelve por fin, a la mujer que quise ser, la persona libre que me propuse y a la que la vida le está sonriendo entre dientes, anárquica e incombustible, y a la que a lo mejor las canas de Patti no le sentarían del todo mal. 
Y aquí queda esta autodeclaración de amor en toda regla mientras septiembre me ofrece además, la luz más bonita del año.