sábado, 21 de octubre de 2006

De boda en boda

Somos amigos desde la adolescencia, algunos desde la infancia, cada uno con su propia vida, aunque al mismo tiempo, todos unidos.
Anoche se casaba el último, aún quedan dos solteros y una pareja rota.
Lo mejor de la noche, mientras los invitados bailaban al son de la orquesta de canciones machaconas, fue sentarnos todos en una mesa del final a recordar los viejos tiempos, aunque ya a algunos sólo los veamos de boda en boda.

7 comentarios:

  1. No me gustan las bodas. Me aburren soberanamente. Lo único divertido es ver el poco sentido del ridículo que tienen algunos/as para vestirse.
    Está bien eso de reunirse con los viejos amigos, pero yo prefiero verlos en una tasquita compartiendo unos botellines que en una boda.
    Hoy he descubierto o más bien re-descubierto tu blog. Ya está en mis favoritos. Nos vemos por aquí.

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  2. Hay un problema con las bodas...
    ¿porqué se celebran tan lejos?
    Yo tampoco puedo con las bodas... a lo mejor con un puntito...
    quevá, que luego se acaba soplando.

    Dama... no hable de rupturas... digamos que son reajustes para mejor...

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  3. yo también odio las bodas, sobre todo por dejar mis vaqueros y disfrazarme.

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  4. y en este caso ha sido un reajuste para mejor seguro.
    Por supuesto que lo mejor es la reunión alrededor de unos botellines, no le quepa duda, maese.
    Si ya puedo acceder a su blog también lo tendré en mis favoritos, como a eres mi cruz, si ha conseguido el "aidontnou"

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  5. Yo tampoco soy muy de bodas. La verdad es que bodas de amigos, por cuestión de la edad, sólo he acudido a una de momento. Se pasa bien, pero no lo cambio por el tema de los botellines y la barra de un bar de los nuestros.

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