martes, 1 de mayo de 2007

La Huida


Cuando alguien sugirió acabar la Feria en Fuenteheridos, en plena Sierra de Huelva no lo dudé un instante y huí.
Andé por el campo cuando más hermoso está y mejor huele, bajo un cielo azul y un aire fresco y claro, con colores maravillosos.
Me perdí por calles silenciosas disfrutando de la soledad mas placentera.
Leí bajo el sol y degusté las delicias gastronómicas de la tierra que son muchas.
Mereció la pena huir. Ya lo creo.




















7 comentarios:

  1. Hay fotografías que son capaces de hablar por si solas. Al ver las tuyas, me han transmitido esas sensaciones que explicarías más abajo. Paz, soledad (pero una soledad enriquecida), armonía y a la vez tibieza reconfortante del tiempo que se acerca.

    Lo demuestras en cada entrada, pero creo que alguien tenía que repetirlo: eres una extraordinaria fotógrafa querida Dama.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Hace tiempo que paso por aquí sin hacer ruido. Pero ya que hemos coincidido en otro blogg, me animo. Preciosas fotos de la sierra de Huelva, no veo el momento de volver a Andalucía y con estas imágenes el anhelo se agiganta. ¡Saludos!

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  3. Jaja!! Genial el título.
    Mi huida fue a Los Corrales, junto a Osuna, en la Sierra Norte de Sevilla.
    La visita del fin de semana a Ronda, maravilloso lugar: un hermoso pueblo salpicado de ese ambiente de copeo a mediodía que tanto nos gusta.

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  4. Yo que soy rata de ciudad por los cuatro costados cuando en vacaciones no voy de viaje por ahí, me gusta escaparme a un pueblecito perdido en la sierra.
    De pequeño pasé los veranos en Fregenal de la Sierra, tengo recuerdos de pasármelo en grande haciendo el cafre en el campo que estaba justo a las puertas de la viivienda.
    Ya más mayor he pasado muchas temporadas en Órgiva (La Alpujarra). La tranquilidad, el paisaje, las gentes, el jamón (jajaja), el río que llegaba directamente de las cumbres y que te congelaba cuando te metías en él.
    Y el vino "costa" con la tapa de "papas" que ponían en un bar junto a mi casa. La cocinera jamás contó a nadie la receta y se la llevó consigo a la tumba. Mi tío que era cocinero profesional fue incapaz de hacerlas como la hacía esta señora.
    Tengo que volver pronto a Órgiva.

    Maese Rancio.

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  5. Lo tendré en cuenta.
    Órgiva, Fregenal de la Sierra...
    Mi padre tenía un amigo de Fregenal, una vez fue con él a un velatorio, que a su vez coincidió con las fiestas del pueblo, (casualidades de la vida, según mi padre), y contaba maravillas de ese pueblo.
    Tendré que ir.

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  6. En Fuenteheridos, en la plaza de la Iglesia, hay un templete, rancio, rancio.

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