viernes, 4 de mayo de 2007

Milenarios



Lo mio con los árboles es algo especial, quizás sea por haber crecido bajo la sombra de los milenarios de la Plaza de San Pedro.

Sentarse en un banco, observar y oler sus hojas es un auténtico placer ahora, como antes lo fueron las batallas de "bellotas" de mi niñez.

Para Glauca María, especialmente.

19 comentarios:

  1. Los Ficus Milenario. Realmente tu sensibilidad se agradece.
    Muchas gracias gentil Dama.

    P.D. Y pensar que Jünger Mayer se haya inspirado en ellos para su proyecto. Imaginación no le falta.

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  2. Desde que tengo uso de razón aparecen esos grandes árboles en mi recuerdo de la Plaza de San Pedro. Es una delicia observar como sus años hacen crecer su tronco y mantienen la personalidad de la plaza.

    Un fuerte beso querida Dama.

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  3. Mi recuerdo de los ficus están al otro lado del río, en el atrio de la Iglesia de San Jacinto.
    Dama veo que tú también has participado en la guerra de bellotas.

    Maese Rancio.

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  4. Querida Dama, he leído en el blog de Paco Robles que me echa de menos, que honor!. No he dejado de visitar su blog. Si no he escrito comentarios es porque un día me dio la sensación de que existía una cierta censura, tibia, pero censura. Muy prudente me retiré, como hago siempre que entiendo que no soy demasiado bienvendo.
    Como me pides recomendaciones de libros, ahí van dos. Son políticamente muy incorrectos, pero en la actividad intelectual me gusta ser muy transgresor, es decir, libre.
    Son estos:

    1. El Estado fragmentado. Autores: Francisco Sosa Wagner e Igor Sosa Mayor. Editorial Trotta.
    2. Freakonomics. Autores. Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner. Ediciones B

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  5. ¡Cuántos recuerdos me traen esos árboles que desnudan su intimidad con tanta naturalidad!

    Pedro se llamaba. Y era mi abuelo. Yo tenía algo menos de diez años. Él me enseñó, entre otras cosas, a pasear por Sevilla, a callejear por sus sombras y a escuchar sus silencios. Todos los domingos nos levantábamos temprano, desayunábamos, cogíamos el viejo autobús de la empresa Gisbert que, con su color azul matado por el sol y los años, resoplaba subiendo el antiguo puente del cementerio a la espera de su jubilación. Nos dejaba en la Macarena, enfrente del "tendío 11" e íbamos andando desde allí hasta el mercado de la alfalfa. Unas veces, tras cruzar el arco, seguíamos por la calle San Luis hasta Santa Catalina y de alli a la plaza de San Pedro y la alfalfa. Otras, nos desviábamos por Doña María Coronel, donde había una especie de sociedad ornitológica (mi abuelo tenía como afición la cría de canarios) donde hacíamos una parada antes de proseguir camino y me explicaba, cada vez como si fuera la primera, la diferencia entre el canario belga o el flauta, el jilguero y el mixto. Pero siempre, cuando aparecían ante mí esos fantásticos árboles, sabía que ya quedaba poco para llegar y hacer nuestra primera parada de las varias que haríamos esa mañana. Un beso, estés donde estés.

    Y otro para ti, mi querida Dama.

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  6. Yo también he crecido muy cerca de esos árboles. San Pedro está muy cerca de mi casa y aún más cerca lo está del colegio en el que estudié la EGB.
    Por ello sus sombras cobijaron muchas tardes de mi niñez jugando a la pelota (si bien mi "estadio" favorito siempre fue San Juan de la Palma) y muchos otros momentos inolvidables.

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  7. Creo que a cualquier sevillano los ficus de San Pedro le han marcado de una u otra manera.
    Yo he quedado allí con amigos muchas veces, y viví una hermosa noche de confidencias con un, desde ese día, buenísimo amigo bajo la luz de la luna y los riegos de los barrenderos, he jugado allí de chica con mis amigos de la Hermandad, es uno de mis sitios favoritos para ver cofradías, etc... seguramente a todos vosotros os habrá ocurrido algo parecido.
    Una vez más os agradezco vuestra aportación y vuestro afecto.
    Lopera: No se sienta "cohibido" en ningún momento, aquí, en este humilde balcón, tienen cabida todos los que quieran, si hay alguien que no me gusta que intervenga es el "anónimo", lógicamente exceptuando a Maese Rancio, que es un anónimo especial.
    Gracias por sus recomendaciones otra vez, y por favor, vuelva a menudo.
    Un gran beso para todos/as.

    ¿Y calle feria, se habrá perdido haciendo honor en su nombre?

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  8. No sé porqué yo siempre he sido mucho de las jacarandas y los clamores (también lo llaman el árbol de Judas, pero me gusta más eso de "clamores"). Su efímero y extraño colorido simepre me ha impresionado. ¡Son árboles azules y rosas!.
    No son árboles bellos tienen la levedad de florecer en primavera, pero son unos días de tanta belleza.
    No sé si entrará, pero viendo esto ¿son espectaculares los clamores o no?
    http://bp1.blogger.com/_qL4SKx2HsU0/RiAMuFZ3p8I/AAAAAAAABpg/9g_FEssgR3I/s1600-h/2007domingo+ramos2.jpg

    Aprovecho: Bienhallado Mr. Lopera

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  10. He entrado en la página que mencionas. Preciosa la foto. Viendo el árbol y lo que cobija bajo sus ramas, me quedo con su "otro" nombre : El árbol del amor.

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  11. También lo he visto y realmente es un hermoso árbol, auque son de los que te dejan el coche hecho una pena, al menos a mi, que soy mucho de agua de lluvia y muy poco de lavacoches...

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  12. Muchísimas felicidades querida Dama.

    Un fuerte beso.

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  13. Efectivamente Glauca, también se le conoce como el árbol del amor, pero simpre me gusto más el otro. Tenemos el nivel de terminología arbórea como la copa de un pino, nunca mejor dicho.

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  14. Muchas gracias por la foto, Reyes.
    Qué maravillosa forma de clavarse el sol en esas cales maestrantes...

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  16. Perdón, pero no hay memoria histórica.
    El árbol de nuestra infancia es la morera (morus alba).

    Quién no vio alguna vez a su padre como un orténtico héroe, cuando nos cogía hojas de las ramas altas, para salvar a nuestra famélica colección de gusanos de seda.
    Y ese resbalón con las moras pisadas en el suelo...

    El árbol del amor cuando quiere decir sexo, es la higuera...
    aunque Lopera diga que son los pinos del camino.

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  17. Nada como una siesta a la sombra de una higuera oliendo a higo...

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  18. EStimada Dama...los árboles de SEvilla, su exhorno floral. Milenarios Magnolios de mi también idílica plaza del Cristo de Burgos. Los Centenarios naranjos de Doña María Coronel. Los desnudos y románticos plataneros de indias, El colorido nazareno de las jacarandas...todo parece indicar que con el alma y también con el pensamiento, aún sin conocernos, nos hemos sentado a respirar amor bajo su sombra, ya que las personas que sienten y se emocionan con idénticos pareceres, permanecen unidas sin necesidad de verse.

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